Artículos Icónicos del Jazz

 

Una de las imágenes más representativas de la figura del hombre de jazz, es sin duda esa fotografía que muestra a Dexter Gordon, sentado, meditativo y fumando con su tenor. Es una impronta bella que acaso evoca una presencia, una época y una actitud. Que el mercado y la industria de culto haya sacado partido y provecho de asuntos sugestivos que la música de jazz implica, no es una simple coincidencia y esa iconografía, vista ahora en perspectiva, está envuelta de un misterio evocador y algo nostalgico que hace que el jazz sea justamente lo que hoy día es: punto obligado y referencial de su tiempo.

Seguramente hemos visto algunas más que se quedan guardadas en la memoria para siempre: Bird Diz sonriendo, Miles sosteniendo su atemorizado rostro,  Holland inclinado sobre su contrabajo o Thelonius montado en una carriola.

Esto que parece archivo para adultos (y adultos mayores), corresponde a una iconografía que fue fresca y joven en su momento y que se aderezó con toques muy particulares y accesorios que enriquecen grandemente las historias del jazz.

La imagen que tal vez predomina del jazzista, es la imagen de un hombre desgarbado y que apenas puede sostenerse en pie, pero no es necesariamente la mejor, ni la más acertada. También la iconografía del jazz recorre un panorama de hombres y mujeres muy elegantes y ‘bien puestos’ y que a pesar de las excentricidades de algunos, sus accesorios son dignos de celebración.

Los sombreros de Thelonious Monk le hicieron tan célebre, como a su predecesor James P. Johnson su pesado abrigo de piel y su interminable puro. Una empresa norteamericana reproduce no solo el singular ‘gorrito’ del místico monje de la calle 52, sino que ha sacado al mercado un flamante reloj en edición limitada y de bellísima estampa en cuyo tablero blanco se puede leer ‘Round Midnight” y que – aparentemente - siempre indica la misma hora.

Bella joya que casi llega a un equivalente a dos millones de pesos colombianos y que estoy seguro el mismísimo inspirador hubiese estado feliz de usar… caminando de un lado a otro (hablando incoherente) en el sótano de Bill Evans, enfundado en sus chinelas de piel.

Los anteojos de Gillespie se volvieron un artículo muy hipster en la época del bop, tanto así que se siguen vendiendo a un precio accesible y aunque podrían coincidir con el look que la televisión gringa popularizó del nerd’, más de uno luciría bien con las ‘bop glasses’ que también fueron artículo indispensable para estar en cofradía.

La meticulosa descripción y los detalles delicados que obedecían a un patrón a la moda del bebop no dejan de sorprender, especialmente cuando se reconoce en ellos objetos que en alguna no muy lejana oportunidad vimos lucir a algún pariente: zapatos perforados en la punta y suela ‘volada’, camisas con ojal en la espalda, pliegues en los pantalones, costuras, pespuntes, ribetes, cuellos almidonados y sistemas de ojal para resaltar un delgado nudo de corbata angosta.

Escuelas del jazz como el bebop o el cool, dieron no solamente lecciones en el arte de la improvisación: con sus iconografías aglutinaron el fervor de los aficionados, sobre los cuales no debemos olvidar que siempre fueron gentes de vanguardia y siempre muy jóvenes. Llama la atención el inquietante fervor que esta música genera, incluso entre la parafernalia del mercado, nunca ingenuo y jamás en estado de reposo.

 

***


JazzColombia.com es una marca de La Fundación La Zebra Azul © 2009. Todos los contenidos, imágenes y audio son propiedad de La Fundación La Zebra Azul,  han sido cedidos por sus autores, o su reproducción ha sido autorizada. Está prohibida la copia o uso indebido de este material, sin previa autorización de los autores. 

Bandvista.com :: Band Website Design Builder