GABRIEL RONDÓN (1942- 2012)

 

Foto tomada de www.herencialatina.com A finales de la década del 50 arribó a San Francisco, California, la barranquillera Carmen de Rondón. Viajó con sus tres hijos, Mario, Gabriel y Alfonso, quienes interpretaban boleros y música popular con sus voces y guitarras. A la par de sus estudios escolares, continuaron cultivando este arte bajo la influencia de la “era de acuario”: al llegar los años 60 invadió al planeta el movimiento hippie con su mensaje de paz, flores, cabellos largos, amor libre y música.

Particularmente en San Francisco el modo de vida hippie se desarrolló nutrida y vertiginosamente. Sin duda el factor más influyente de esta cultura fue la música: Jimi Hendrix, Carlos Santana, Janis Joplin, Joan Baez, The Allman Brothers Band, Blood Sweat and Tears, Ten Years After, Joe Cocker, Crosby Stills and Nash, ingresaron al panorama musical de Gabriel Rondón, quien empezó a frecuentar Sauzalito, un suburbio en las afueras de San Francisco, donde hizo parte de varios grupos de música latina. Más tarde se vinculó a algunas bandas como acompañante de cantantes estadounidenses, con quienes realizó varias giras por todo el país del norte.

Su natural inclinación por el jazz lo llevó a adquirir gradualmente una completísima colección de discos de los sellos Impulse, Milestone, Columbia y Verve, a través de los cuales conoció, desmenuzó, estudió, cultivó y disfrutó la música de Miles Davis, John Coltrane, McCoy Tyner, Herbie Hancock, Horace Silver, Chick Corea y Thelonius Monk, entre muchos otros. 

Con este nutrido bagaje musical regresó a Colombia en 1973. Decidió establecerse en Bogotá, donde continuó su carrera musical tocando todas las noches.

Primero llegó a Hippocampus, donde el pianista de planta era Armando Manrique. Llevaba el pelo largo y una guitarra Stratocaster, lo cual no pareció agradarle mucho a Manrique, quien en un gesto de apatía arrancó a tocar “Misty” sin esperar a que Rondón conectara su instrumento. Después de la primera vuelta, el pianista lo miró para indicarle su turno de improvisación. Aquel solo de guitarra fue tan sorprendente y agradable que Gabriel Rondón se quedó cuatro años en el grupo.

Luego pasó a tocar en Doña Bárbara con el Grupo Café,  en el cual dirigía a Jorge Guarín en el piano, Edgar Bernal en el bajo y Javier Aguilera en la batería. Gracias a la constancia y rigurosidad con que Gabriel se dedicó a transcribir temas nuevos del género, además de los standards que aparecen en el Real Book, el Grupo Café manejó un extenso repertorio que, interpretado todas las noches de lunes a sábado durante dos años, proporcionó un criterio definido y convirtió a este grupo en uno de los pioneros reconocidos del jazz en Colombia.

Su gran calidad como guitarrista fue inmediatamente advertida por Jimmy Salcedo, quien de inmediato lo vinculó al conjunto Onda Tres, donde permaneció por varios años. Fue en ese período cuando, debido a su aplomado y disciplinado carácter, se dedicó a estudiar, transcribir y componer música. Tal actitud comenzó a darle satisfacciones profesionales de inmediato. Los estudios de grabación se convirtieron en su hábitat. Para lograr los sonidos auténticos de cada género, fue adquiriendo todo tipo de guitarras: eléctricas, acústicas, de doce cuerdas, requintos, tiples, cuatros y charangos; por no hablar también de sus pasión por los sombreros Stetson y Barbisio, a través de los cuales creó una imagen que lo ha identificado toda la vida.

En infinidad de producciones discográficas de los géneros más diversos como rancheras, boleros, canciones norteñas, baladas, pop, salsa, música andina y jazz en todos sus subgéneros, grabadas en los últimos treinta años en Colombia, aparece la guitarra de Gabriel Rondón.

Su intensa participación dentro de la música comercial en la dirección de grupos orquestales para acompañar cantantes como Armando Manzanero, Patricia González, Helenita Vargas, Rafael Urraza, María Rivas o Nereida Naranjo, nunca lo ha alejado de su género amado, el jazz. Con grupos como Madera, Bitches Brew y Orekagua, la participación en ensambles (con Óscar Acevedo, Antonio Arnedo, William Maestre, Ricardo Uribe, los hermanos Orlando y Germán Sandoval) y la conformación y dirección de una big band, Rondón ha recorrido los escenarios de todos los festivales de jazz del país. Sus composiciones de música andina han sido galardonadas en el Festival Mono Núñez, y con la canción “Si tú te vas” se hizo acreedor al Premio Distrital de Composición otorgado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá.

Una faceta poco conocida de Gabriel es la de cantante. En español canta boleros, salsa y son con el grupo El Son de Rondón; en portugués, un inmenso repertorio de sambas y bossa novas; y en inglés varios standards de jazz, con un estilo muy propio en el cual las variaciones melódicas complementan su emotividad vocal.

Como intérprete solista de la guitarra acústica, grabó una Suite Colombiana, en la cual están “Pueblito Viejo”, “La Ruana” y “Tierra Labrantía”, con un tratamiento armónico y una expresividad notables.

Su actividad docente, ejercida desde la Facultad de Música de la Universidad El Bosque y las clases particulares que dicta a jóvenes guitarristas, ha sido un gran aporte para el desarrollo y fortalecimiento del movimiento jazzistico en Bogotá. “Donrón”, como le dice Jorge Guarín (hábil usuario del retruécano), es uno de los guitarristas que se reconocen de inmediato, por su estilo interpretativo y por su figura, en la escena de la música colombiana.

 

Javier Aguilera

Texto incluido originalmente en el libro Jazz en Bogotá (IDPC/ OFB, 2010)


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